La de gris color cielo

 Era gris color cielo y sin embargo, la única persona que sabía hacer sonreír, que no reír –la diferencia está en los ojos– sin pretenderlo. Era color gris cielo y su ropa rompía a veces con la escala de grises, otras las acompañaba hasta la última cadencia y la primera nota. Por dentro quién sabe cómo, quién sabe qué, se erigía la belleza más oscura y a la vez más colorida que se puede crear por un ser humano. Era un Monet, un poco locura Van Gogh, nada artificial Degas, menos  Renoir. Era todos esos e incluso otros tantos y a la vez ninguno. Era una ironía realzada con trazos sueltos grises, completada con azules y amarillos que hacían verdes impenetrables. Era gris. Gris color cielo.


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